La relación entre la comida y el sexo

No hay nada mejor en la vida que disfrutar de una buena comida y una buena copa de vino, acompañado de un sexo sano y agradable: de hecho, estos son dos de los placeres básicos que, si se aprecian con el cuidado del caso, pueden ayudar a hacer cada noche más excitante y estimulante, sobre todo, cuando se quiere enriquecerlos con ese toque picante que sólo el sexo puede dar, sazonando la vida con sensaciones indescriptibles, si no es a través del propio orgasmo. Es bien sabido que tanto el vino como algunos alimentos específicos, en las dosis adecuadas, tienen un notable poder afrodisíaco.

sexo y alimentos

La pregunta de hoy es la siguiente: ¿existe un vínculo particular entre el sexo y la comida y, sobre todo, esta última que influencia tiene en la capacidad de vivir el sexo de manera óptima y placentera, aprovechando al máximo tanto desde el punto de vista físico, con mucho placer erótico, como desde el punto de vista psicológico?

Pocas personas han intentado dar una respuesta, o al menos formar una convicción personal al respecto.

De hecho, existe una relación innegable y muy importante entre la forma de degustar los alimentos y la búsqueda del placer con el sexo, que debe relacionarse con la propia caracterización basada en los cuatro elementos: El individuo “caliente”, está lleno de iniciativa, le encanta probar nuevos alimentos en la mesa y, en la cama, acaba anhelando cosas inusuales, alimentando pasiones que se apagan rápidamente.

El individuo “etéreo”, en cambio, es impredecible e inconstante, capaz de experimentar novedades en la mesa, incapaz de mantener una relación durante mucho tiempo, siempre comprometido a volar en busca de algo nuevo.

Por otro lado, el individuo “agua” se caracterizan por el deseo de estar en sintonía con la pareja, tanto en la mesa como en la cama, siendo capaz de comprender cuáles son los momentos ideales para el sexo.

Finalmente, el individuo “terreno” busca la estabilidad: va directo al grano, consumiendo con la calma necesaria.